Mujeres, trabajo, empresa y aportación de valor


1 de Mayo Día del Trabajo y Día de la madre

Este domingo coincidirán la celebración del día del trabajo y el día de la madre. Creo que es una buena coincidencia pues -sin ninguna duda- la mujer es la gran trabajadora a la hora de aportar valor en nuestra sociedad.

En general, no obstante, aunque se reconoce la existencia de mujeres que han desempeñado una influencia importante en la historia, a nivel de poder e influencia política y cultural, también por su contribución a los avances científicos y sociales, desafortunadamente, su papel siempre se ve minimizado por la cultura masculina predominante. Además, la realidad nos muestra como a lo largo de la historia se han ido construyendo importantes desigualdades socioculturales y socioeconómicas entre hombres y mujeres: como el derecho a voto, el derecho a la representatividad pública en los poderes, el derecho a la herencia y la propiedad privada, el derecho al divorcio, el derecho a la aplicación de las leyes sin distinción de género, etc. Desgraciadamente, el concepto mujer en el contexto cultural dominante de nuestro desarrollo juega un papel de subyugado frente a la cultura masculina dominante. Y mucho más en el mundo del trabajo y de la empresa, donde es difícil encontrar mujeres dirigiendo los sindicatos, sentadas en los consejos de administración de las grandes corporaciones, o liderando empresas.

Mucho de lo que se ha escrito hasta hoy acerca de los líderes y el liderazgo se basa en el arquetipo masculino. Carisma y valor son consideradas características masculinas y, a menudo, de una mujer líder se espera que muestre también estos atributos masculinos. En mi opinión, no creo que el debate deba articularse sobre el modo en que las mujeres y los hombres lideran. Hay muchas formas de liderazgo y de líderes, independientemente del género. El problema no es una cuestión de ser hombre o mujer, sino de ser y actuar como líder a partir de unos determinados valores. Sin embargo, la preparación de los directivos aún está enfocada principalmente en su formación técnica, en los aspectos “hard” y no “soft”. Por ello, se consideran aún como más relevantes los atributos de pensamiento estratégico, la racionalidad y lógica, que los de sentimiento, escucha y empatía.

Liderazgo en clave femenina

Dese mi punto de vista, en cambio, el desarrollo de los futuros líderes necesita una nueva perspectiva que valore la empatía y la gestión del cambio como claves en el liderazgo. Un liderazgo en clave femenina. La diferencia principal entre los estilos de liderazgo femenino y masculino pasa por la empatía y escucha, un proceso de intención a través del cual se manifiesta el deseo de aprender, reflexionar, para luego implementar un plan que incorpore lo mejor de las ideas recogidas de forma compartida y abierta. Esto exige capacidad de adaptación y la adaptabilidad exige la reducción del ego.

En mi opinión, el mundo actual -no solo la empresa- necesita recuperar e incorporar unos valore femeninos que han sido relegados, junto con las propias mujeres, al ámbito de lo considerado privado. Lo femenino y lo masculino no están en pugna, sino que se complementan y equilibran. No podemos continuar aplicando modelos caducos y obsoletos del pasado. Hay que fomentar una síntesis integradora entre dos tipos de valores y modos de entender el mundo que son complementarios. El reto actual de la innovación, la necesidad que tienen las empresas y organizaciones, la sociedad y el planeta para crear un valor que sea sostenible nos obliga a incorporar los valores femeninos como pueden ser la habilidad emocional, la inteligencia intuitiva, la cooperación y la sinergia, junto al largo plazo y la visión general, la orientación personal y holística.

Imaginemos solo por un momento el cambio tan poderoso que puede suponer el pensar una empresa en términos de una familia, y no en términos de trabajadores, clientes, proveedores, etc. Piensen en el caso de Volkswagen, ¿de verdad piensan que esto hubiera sucedido si los directivos hubieran actuado en clave femenina, como una madre, pensado en los clientes como miembros de la familia…?. En una familia todos los miembros son considerados y no todo está consentido, pues se busca el bien común, la armonía y el equilibrio. Se busca una ganancia para todos los miembros mediante una visión de largo plazo. Además, priorizando un beneficio que no solo sea económico y a cualquier precio, pues está en juego el bienestar de toda la familia.

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