La importancia de las interacciones consumidor-productor


Cocreation

Existe un acuerdo mayoritario en que las interacciones del consumidor-productor (co-creación, colaboración, diseño participativo, etc.) son una fuente de creación de valor cada vez más importante. Los consumidores, considerados tradicionalmente como intercambiadores de valor, ahora se consideran una fuente de creación de valor y de ventaja competitiva. Hoy en día, una parte creciente de los consumidores ya no son vistos solamente como sujetos pasivos o simples “consumidores”. Existen múltiples casos de éxito de innovación abierta, entre empresa y consumidores, que nos demuestran cómo incluso algunos de ellos pueden ser muy creativos y aportar un importante valor.

Pensemos por un momento con todo el potencial de innovación y creatividad existente alrededor de la tecnología de impresión 3D, siendo utilizada para la fabricación de una amplia gama de artículos – desde herramientas y gadgets personales, hasta prótesis y órganos. Por lo tanto, la creatividad del consumidor se está convirtiendo en una parte cada vez más importante del modelo de capitalismo de producción del mercado global. De hecho, existe cada día una mayor importancia sobre las nuevas culturas del consumo, (algunas de ellas incipientes como la del DIY/·3D) y de la creatividad, como un nuevo modelo de innovación y producción. Esa es la principal razón por la cual las empresas están invitando a los consumidores a que els ayuden y colaboren en la próxima generación de productos y servicios. Además, co-crear con los consumidores no sólo es útil como una práctica de innovación, sino también como un método estratégico para fortalecer el valor de marca e influir positivamente en las percepciones del producto. Ofrece muchos beneficios en términos de recursos y ajuste de valor: los productos son desarrollados en plazos más cortos y con menos inversión que los proyectos o productos que son sólo el resultado de la investigación interna y el desarrollo. Además, una vez en el mercado, hay una probabilidad mucho mayor de la alineación con un target objetivo concreto o nicho.

Aunque todo parezca positivo, hay que decir que la colaboración y co-creación también conllevan ciertas dificultades y problemas potenciales. La participación de consumidores y/o clientes en innovación abierta no es una tarea sencilla y tampoco puede encajar bien en todas las empresas, dependerá además del tipo de cultura y organización existente. Pero, además, no todos los clientes tampoco son adecuados para el proceso de innovación abierta. De hecho, este tipo de proceso requiere de un cierto esfuerzo: saber cómo, metodología, gestión adecuada, cultura organizacional,..etc.

El verdadero valor de la co-creación para la sociedad

Más allá del impacto, las dificultades y los beneficios que permite a las empresas la implicación de los usuarios y clientes en sus procesos abiertos de innovación, existe un claro valor para la sociedad y las personas. Des de mi percepción, la co-creación permite vehicular las aspiraciones humanas y motivaciones de muchas personas; algo muy importante en los actuales momentos de crisis, desempleo, desorientación y desilusión que viven muchas personas. Además, también, posibilita que estos nuevos actores “productivos” en el proceso de innovación transfieran y adquieran nuevos conocimientos, aprendiendo a lo largo de su vida. Es importante remarcar el hecho de que una buena colaboración entre la empresa y los usuarios o clientes también aporta un valor más allá de lo económico y que incide en el rol de la organización como importante agente social. Promover la co-creación posibilita la integración de la satisfacción de las necesidades de los clientes en la empresa, permitiendo una alineación y encaje con el propósito de la misma empresa; facilitando la creación de productos y servicios que aporten un valor real, nacido de las personas y para las personas.

Desde la mirada antropológica, no podemos olvidar que la colaboración y cooperación entre grupos de personas, equipos y organizaciones produce unos resultados mutuamente enriquecedores. Por un lado, estimula el crecimiento en la conciencia colectiva con la organización y cultura, y por el otro, permite convertir esta aportación colectiva en una creciente y constante fuente de innovación.

Recordemos que a lo largo de nuestra evolución y progreso material, la innovación se ha caracterizado por ser siempre un proceso fundamentalmente de aprendizaje y creación colectiva, y ambas actividades (aprender y co-crear) crecen exponencialmente mediante el proceso de co-creación, produciendo una cultura de aprendizaje. Además, cuando desarrollamos métodos colaborativos, estamos permitiendo a las personas aportar significado y valor a su vida cotidiana, un valor que emana del significado.

1 Comment

  • Joan Vinyets
    Reply November 19, 2015

    Joan Vinyets

    many thanks for your suggestions

    Joan

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