Escuela, educación e innovación. ¿Design Thinking?


p1020535

Desde que Ken Robinson con su famosa obra “The Element: How Finding Your Passion Changes Everything” (2009 ) nos pusiera en evidencia la necesidad de cambiar nuestro modelo de educación, nacido como respuesta a la formación que requería la Sociedad Industrial, son mucha las voces, iniciativas y proyectos surgidos para buscar nuevos modelos. También otras voces críticas vienen de los mismos profesores y expertos en educación como Roger Schank, quién durante más de 30 años se dedicó a la docencia en universidades como Stanford o Yale, y que hoy piensa que el sistema educativo actual no puede responder a las necesidades actuales, pues se creó hace más de un siglo para la élite y los ricos.

Fomentar la pasión y el talento

Desde diferentes disciplinas parece existir, por tanto, una gran unanimidad en el hecho de que es necesario cambiar nuestra forma de enseñar en las escuelas, así como la clara exigencia de que la actual “Sociedad del Conocimiento” en la que vivimos requiere de la innovación constante. Además, expertos como Richard Florida con su concepto de “clase creativa” o Henry Chesbrough con el nuevo paradigma de la “open innovation”, nos han indicado la importancia de cambiar la forma de entender la creación de valor y la relevancia que en este nuevo contexto tiene el talento y la creatividad. Por todo ello, parece que estamos ante la necesidad de una nueva visión para la educación. En esta búsqueda de un nuevo modelo educativo existen una serie de principios relevantes:

Más allá del aula. En la medida que existe el consenso de la importancia de fomentar una forma de educar y aprender donde se potencie la creatividad y el talento que existe en cada estudiante, también es fundamental ponerlo a la práctica teniendo en cuenta los intereses e inquietudes de los estudiantes, sean niños o adultos, para conectar los aprendizajes del entorno educativo con los de su entorno: privado, familiar, comunitario y profesional. Relacionando los contenidos y la experiencia educativa con la realidad más allá del aula, pues es importante que a cualquier estudiante la educación que reciba le permita descubrir lo que más le gusta, ya que así conseguiremos su mayor motivación y el máximo desarrollo de su talento. Para ello, hay que poder ofrecer programas abiertos que les permitan poder decidir. También, poder conectar los aprendizajes y adquisición de conocimientos con el entorno, con los retos de nuestra comunidad, sociedad, etc. Con ello conseguiremos un aprendizaje relevante y significativo.

Aprendizaje contextualizado. Es importante que esta apertura se lleve a proponer un aprendizaje activo basado en la contextualización y la resolución de retos para facilitar que el estudiante se haga preguntas, busque respuestas, intente probar soluciones y se equivoque. Incorporando la prueba error como una parte muy importante del aprendizaje. Es lo que muchos profesionales denominan como el aprendizaje por proyectos. Donde el propio estudiante es parte activa del proceso de aprendizaje. Es decir, un aprendizaje práctico que les permita practicar, explorar e identificar posibles errores y formas de corregirlos, para conseguir que aprender sea algo relevante y “duradero”. De esta forma estaremos potenciando unas capacidades que son innatas en cualquier niño, su capacidad de aprender solos, de explorar y equivocarse para aprender de los propios errores.

“Aprender haciendo”. Esta nueva visión de la educación estaría muy próxima a lo que en determinados contextos se conoce como el aprender haciendo (“learning by doing”). Un enfoque que supone concebir la experiencia de aprendizaje de una forma muy distinta a la actual. Además, también implica la necesidad de “desaprender”, especialmente por parte de los profesores que suelen enseñar de la misma forma en que ellos aprendieron. Se trata pues de un reto importante y que requiere de los recursos necesarios y ayudas para que los principales agentes de este cambio, los profesores, puedan aprender y aplicar nuevas maneras de enseñar. Pues las prácticas actuales condicionan de forma muy importante el concebir y desarrollar una experiencia de aprendizaje diferente de la que casi todos hemos vivido y nos hemos formado. Por ello, creo que es importante recordar que sin ninguna ayuda es difícil exigir el cambio.

Precisamente en esta necesidad de cambio y ayuda es donde tiene sentido el explorar nuevas herramientas y recursos que puedan facilitar el desarrollar experiencia de aprendizaje diferentes. Muchas veces, como pasa en la industria, incorporando recursos que no son propios de nuestro sector y tradición.

Quizás por ello se explica el importante auge y presencia en los media de la disciplina y metodología del “design thinking” como gran herramienta “poderosa” para ayudar en este cambio hacia unas experiencias de aprendizaje significativas. Más allá de tomar partido, de defender o no su aplicación en la educación, creo que es importante entender cuál es su propuesta y aportación de valor.

¿Design Thinking?.

Esta metodología , que podríamos traducir como el “pensamiento creativo, plantea una forma de trabajar y de “aprender haciendo” que es muy abierta y experimental, utilizad por los profesionales del mundo de la creatividad y hoy presente en muchas de las más importantes empresa innovadoras. Se trata de un método de trabajo abierto, iterativo y colaborativo, que promueve el trabajo en equipo, la empatía, la curiosidad y la creatividad para entender cualquier problema y explorar las soluciones desde la perspectiva e implicación de todos sus agentes implicados: los usuarios de la solución. Al ser un proceso de prueba error, es totalmente iterativo, lo que permite el reflexionar constantemente sobre la práctica realizada y tratar de mejorar constantemente. Además, como utiliza el lenguaje visual y la construcción de narrativas (infografías, gráficos, ilustraciones, fotos, vídeos, etc.) permite unos aprendizajes más intuitivos y atractivos, pues se basan en el poder y seducción de las imágenes y las “historias” para mostrar y hacer comprender realidades y problemáticas cada vez más complejas.

De forma complementaria a lo que hemos expuesto, desde mi punto de vista lo que esta metodología inductiva y divergente nos permite promueve es el hecho de salir de nuestra “zona de confort”, de forzarnos a entender nuestra realidad y actuar desde otro punto de vista. En este sentido, basándome en experiencias como las que desarrollamos con la cooperativa de educación Gredos San Diego, pienso que esta metodología permite (i) construir experiencias de aprendizaje relevantes y significativas, (ii) promover el desarrollo de unas competencias universales, que pueden aplicarse a cualquier proyecto y ámbito, y (iii) facilitar la transmisión y adquisición de contenidos de forma más empática y trascendente tanto para el alumno como el profesor.

La experiencia con Gredos San Diego:

https://drive.google.com/file/d/0B0pvpHtZhO1cN1ZEbExvVkFrR28/view

Be first to comment